viernes, 18 de marzo de 2011

El asno y la perrita faldera (142)

Un granjero fue un día a sus establos a revisar sus bestias de carga: entre ellas se encontraba su asno favorito, el cual siempre estaba bien alimentado y era quien cargaba a su amo. Junto con el granjero venía tambien su perrita faldera, la cual bailaba a su alrededor, lamía su mano y saltaba alegremente lo mejor que podía. El granjero reviso su bolso y dio a su perrita un delicioso bocado, y se sento a dar ordenes a sus empleados. La perrita entonces saltó al regazo de su amo y se quedó ahí, parpadeando sus ojos mientras el amo le acariciaba sus orejas.

El asno celoso de ver aquello, se solto de su jáquima y comenzó a pararse en dos patas tratando de imitar el baile de la perrita. El amo no podía aguantar la risa, y el asno arrimándose a él, puso sus patas sobre los hombros del granjero intentanto subirse a su regazo. Los empleados del granjero corrieron inmediatamente con palos y horcas, ensenandole al asno que las toscas actuaciones no son cosa de broma...

No nos dejemos llevar del mal consejo que siempre dan los injustificados celos.
Sepamos apreciar los valores de los demás.

Esopo

5 comentarios:

  1. Que daño nos hacen los celos, que rápido descubren nuestros miedos y de ellos se alimentan.

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  2. Yo pienso que cada quien tiene sus habilidades, y sus puntos que no le van, claro los celos nublaron al asno. Un fuerte abrazo y happy fin de semana

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  3. Jejejeje, más de uno pensaría que el asno se quería "cepillar" a su amo... jaaajajaja, no veas con el burro... muaaajajaja. Yo es que me curé de celos hace muchos años... aunque eso no quita que siga siendo un burro... jaaajaja

    Un abrazo Canoso :)

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  4. Qué penita, pobre burro, cornudo y apaleado, él cargaba con el amo pero los mimos eran para la perrita...

    Sor Juana Inés de la Cruz dice en uno de sus poemas que no hay amor sin celos. Yo no estoy de acuerdo pero visto lo visto, debe ser verdad.

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  5. Sinceramente, conozco a muy pocas personas que no tengan celos y todavía menos a quien reconozcan tenerlos.
    Pero solo nos hacemos daño con ellos.

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