viernes, 10 de diciembre de 2010

El ratón y la rana (131)

Un ratón de tierra se hizo amigo de una rana, para desgracia suya. La rana, obedeciendo a desviadas intenciones de burla, ató la pata del ratón a su propia pata. Marcharon entonces primero por tierra para comer trigo, luego se acercaron a la orilla del pantano. La rana, dando un salto arrastró hasta el fondo al ratón, mientras que retozaba en el agua lanzando sus conocidos gritos. El desdichado ratón, hinchado de agua, se ahogó, quedando a flote atado a la pata de la rana. Los vio un milano que por ahí volaba y apresó al ratón con sus garras, arrastrando con él a la rana encadenada, quien también sirvió de cena al milano

Toda acción que se hace con intensiones de maldad, siempre termina en contra del mismo que la comete.
Esopo

4 comentarios:

  1. A mi me queda la moraleja de no encadenarse a nada, ni a nadie. Puesto que nos lleva a la desdicha.

    Abrazo

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  2. Será rastera la rana.
    Me deja este cuento mal sabor de boca, y eso que no soy milana.

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  3. No se si se cumple el "siempre termina en contra.." pero se lo merecería sin duda...

    Un saludo!

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  4. El tratar de hacer daño a otro ser siempre trae sus consecuencias: No hay que dejarse llevar por envidias o malos consejos.

    Abrazos!

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