viernes, 3 de diciembre de 2010

El ratón campestre y el cortesano (130)

Un ratón campesino tenía por amigo a otro de la corte, y lo invitó a que fuese a comer a la campiña. Mas como sólo podía ofrecerle trigo y yerbajos, el ratón cortesano le dijo:

-- ¿ Sabes amigo, que llevas una vida de hormiga ? En cambio yo poseo bienes en abundancia. Ven conmigo y a tu disposición los tendrás.

Partieron ambos para la corte. Mostró el ratón ciudadano a su amigo trigo y legumbres, higos y queso, frutas y miel. Maravillado el ratón campesino, bendecía a su amigo de todo corazón y renegaba de su mala suerte. Dispuestos ya a darse un festín, un hombre abrió de pronto la puerta. Espantados por el ruido los dos ratones se lanzaron temerosos a los agujeros. Volvieron luego a buscar higos secos, pero otra persona incursionó en el lugar, y al verla, los dos amigos se precipitaron nuevamente en una rendija para esconderse. Entonces el ratón de los campos, olvidándose de su hambre, suspiró y dijo al ratón cortesano:

-- Adiós amigo, veo que comes hasta hartarte y que estás muy satisfecho; pero es al precio de mil peligros y constantes temores. Yo, en cambio, soy un pobrete y vivo mordisqueando la cebada y el trigo, mas sin congojas ni temores hacia nadie.

Es tu decisión escoger el disponer de ciertos lujos y ventajas que siempre van unidos a congojas y sosobras, o vivir un poco más austeramente pero con más serenidad.
Esopo

5 comentarios:

  1. Muchas veces somos prisioneros de lo que tenemos, incapaces de renunciar a nada, y sufriendo al ver como se nos escapa entre los dedos.

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  2. Así es...
    Besetes de bello fin de semana Canoso,

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  3. Me ha gustado. Más sabiendo los peligros que conlleva la fortuna, prefiero correr ese riesgo a morir pobre.

    Abrazo

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  4. Cada uno elije la forma en la que vive.

    Un saludo!

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  5. has dado con la clave, Pilar, a veces es mejor contentarse con menos y ser más feliz. Besos

    Igualmente Ross, beso y buen puente.

    Tal vez no tengamos que ser tan drásticos, José Jaime, en el término medio está la virtud. Un abrazo fuerte

    Eso también es cierto, J-M, simplemente hay que ser consciente de los riesgos que se corren. Un abrazo.

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