viernes, 17 de diciembre de 2010

El milano que quiso relinchar (132)

Tuvo antiguamente el milano otra voz, una voz penetrante. Pero oyó un día a un caballo relinchar admirablemente, y lo quiso imitar. Pero a pesar de todos sus intentos, no logró adoptar exactamente la voz del caballo y perdió además su propia voz. Así, quedó sin la voz del caballo y sin su voz antigua.

Nunca te dispongas a imitar las cualidades ajenas si no tienes la preparación y condiciones adecuadas para hacerlo, so pena de quedar como un vulgar y fracasado envidioso.
Esopo

2 comentarios:

  1. La verdad es que antes de imitar algo debemos asegurarnos de estar preparados adecuadamente...
    Besicos de bello fin de semana Canoso,

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  2. Empeñados en ser otros, nos perdemos.
    Que sabia enseñanza.

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