viernes, 19 de noviembre de 2010

El gato y las ratas (128)

Había una casa invadida de ratas. Lo supo un gato y se fue a ella, y poco a poco iba devorando las ratas. Pero ellas, viendo que rápidamente eran cazadas, decidieron guardarse en sus agujeros.

No pudiendo el gato alcanzarlas, ideó una trampa para que salieran. Trepó a lo alto de una viga, y colgado de ella se hizo el muerto. Pero una de las ratas se asomó, lo vio y le dijo:

-- ¡ Oye amiguito, aunque fueras un saco de harina, no me acercaría a tí !

Los malvados, cuando no pueden dañar a sus víctimas directamente, buscan un atrayente truco para lograrlo. Cuídate siempre de lo que te ofrecen como muy lindo y atrayente.
Esopo

6 comentarios:

JRio dijo...

Canoso, este Esopo era un fenómeno. No pierden actualidad sus fábulas. La haré una de mis favoritas, que ya por naturaleza soy desconfiado, je, je.

Gracias por la historia.
Saludos.

SOLO DE INTERES dijo...

Correcto, los malvados buscan artimañas, genial mensaje, un fuerte abrazo mi lindo amigo

Cassiopeia dijo...

Amigo, ya de regreso a estos lares aprovecho para dejarte un cálido abrazo y para agradecerte tus esopismos. ;)

Pilar dijo...

ojo con los objetos brillantes.
Buen fin de semana

Jose Jaime dijo...

Pues se ve que no hay que fiarse de las tretas que nos puedan deparar los villanos.

Abrazo

Canoso dijo...

Tampoco lo seas en exceso, JRio, o disfrutarás poco de la vida. Abrazos de domingo.

Hay que estar alertas, RC, para que no nos engañen. Besotes

Bienvenida Cass, a esta tu casa, un besote lleno de cariño.

¿Con los objetos brillantes? No todos son engañosos como el gato, no? Besotes Pilar

El villano siempre es villano, José Jaime, no hay que confiar demasiado en él. Un fuerte abrazo amigo

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