viernes, 12 de noviembre de 2010

El cisne y su dueño (127)

Se dice que los cisnes cantan justo antes de morir. Un hombre vio en venta a un cisne, y habiendo oído que era un animal muy melodioso, lo compró.

Un día que el hombre daba una cena, trajo al cisne y le rogó que cantara durante el festín. Mas el cisne mantuvo el silencio.

Pero un día, pensando el cisne que ya iba a morir, forzosamente lloró de antemano su melodía. Al oírle, el dueño dijo:

--Si sólo cantas cuando vas a morir, fui un tonto rogándote que cantaras en lugar de inmolarte.

Muchas veces sucede que tenemos que hacer a la fuerza lo que no quisimos hacer de voluntad.
Esopo

5 comentarios:

  1. Que triste no?

    Si al final has de caer, ¿para qué resistirse?

    Un beso, hoy me dejas con la duda bien inserta.

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  2. Es cierto dejamos las cosas, hasta que ya rayan en el ya. Un fuerte abrazo mi lindo amigo

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  3. Y es en esos casos cuando algo se rompe dentro de nosotros...el corazón...besooss Canoso

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  4. Pues yo prefiero esperar mi momento a forzarlo. Después de intentar lo segundo, ya me quedan más ganas de lo primero.

    Abrazo

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  5. Pilar, la verdad es que la moraleja de hoy es un poco dura, al menos enla forma de plantearla, aunque no está exenta de razón (como siempre) besotes

    Cuando vemos que es inevitable, entonces es cuando nos dan las prisas por hacerlo... besotes RC

    Pues si, marita, entonces no entra la tristeza ante la certeza de que tiene que ocurrir, sin remedio. besos

    Pero en muchas ocasiones, José jaime, no podemos aplazarlo más, llega el momento de hacerlo, por eso es mejor tal vez anticiparse y no esperar a ese final. Un fuerte abrazo.

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