viernes, 3 de septiembre de 2010

La cabra y el asno (118)

Una cabra y un asno comían al mismo tiempo en el establo.

La cabra empezó a envidiar al asno porque creía que él estaba mejor alimentado, y le dijo:

-- Entre la noria y la carga, tu vida sí que es un tormento inacabable. Finge un ataque y déjate caer en un foso para que te den unas vacaciones.

Tomó el asno el consejo, y dejándose caer se lastimó todo el cuerpo. Viéndolo el amo, llamó al veterinario y le pidió un remedio para el pobre. Prescribió el curandero que necesitaba una infusión con el pulmón de una cabra, pues era muy efectivo para devolver el vigor. Para ello entonces degollaron a la cabra y así curar al asno.

En todo plan de maldad,
la víctima principal siempre es su propio creador.

Esopo

5 comentarios:

  1. Sí, eso de "haz mal y sacarás parte"...

    Como siempre, veo que 2000 años y la humanidad no ha evolucionado nada... ¡¡¡que pena!!!

    Besitos de fin de semana.

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  2. Genial historia! Y es que así es, ley de vida, si se hace un mal este se regresa, si se sealiza un bien...no hay que esperar que se nos regrese, podríamos decepcionarnos jeje, pero con haberlo realizado debe de bastarnos.

    Besos!

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  3. Pobre cabra, aunque se lo tiene merecido.

    Abrazo

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  4. Pobre cabra, no se puede pedir peras al olmo, ni bondad a una cabra, o si?
    Quizás somos quienes somos, o somos quienes creemos ser.

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  5. Cierto, Jengibre, Esopo demostró que nos conocía y el hombre que no cambia por mucho que quiera. Besotes.

    Gladyzs, cuando deseamos un mal a alguien, termina pasándonos factura, ley de vida como bien dices. Besotes de domingo.

    Pobre, pobre, no demasiado, José Jaime, era de cuidado je je Un fuerte abrazo.

    Yo creo Pilar, que somos lo que nos merecemos, rara vez defraudamos, no crees? Besotes

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