Cuando los humanos vieron por primera vez al camello, se asustaron, y atemorizados por su gran tamaño emprendieron la huída. Pero pasado el tiempo y viendo que era inofensivo, se envalentonaron y se acercaron a él. Luego viendo poco a poco que el animal no conocía la cólera, llegaron a domesticarle hasta el punto de colocarle una brida, dándoselo a los niños para conducirlo.
Es natural que lo desconocido lo tratemos siempre con recelo y prudencia. Después de varias observaciones podremos tener un juicio mejor.
Esopo
Esopo
















7 comentarios:
Todo lo desconocido causa temor, pero bien vale darle una oportunidad de mostrarse.
Un abrazo.
Y mira que nos esforzamos en decir peor y con más palabras lo ya explicado, cuantas dosis de prudencia servidas con cariño, gracias.
Así es, TR, es innato ese temor a lo desconocido pero hay que sobreponerse, o nos perderemos demasiadas cosas. Un fuerte abrazo
No te entendí Pilar. Un abrazo.
La pena está en el pobre camello, porque no olvidemos aquello de que cuando hay confiaza...
Blogsaludos
Canoso,el temor y el miedo son una buena manera de arendizaje....
Me encantó la frase de Esopo,¿me la podría llevar??
Besos.
Ambar...
Es cierto, eso también pasa con las nuevas tecnologías. Gente que no quiere aprender, y luego descubre que no era tan difícil.
Abrazo
En efecto Adivín, cuando hay confianza, da asco, pobre camello. Blogsaludos
Claro que si, Ambar, todo esto es vuestro. Besos
Solo hay que ser un poco atrevido en esa primera impresión, después aprendemos que nada es tan difícil o tan complicado. Un abrazo José Jaime
Publicar un comentario en la entrada