viernes, 16 de julio de 2010

La mula (111)

Henchida de cebada, una mula se puso a saltar, diciéndose a sí misma:
-- Mi padre es un caballo veloz en la carretera, y yo me parezco en todo a él.

Pero llegó la ocasión en que la mula se vio obligada a correr. Terminada la carrera, muy contrariada, se acordó de pronto de su verdadero padre el asno.

Siempre debemos reconocer nuestras raíces, respetando nuestras herencias y las ajenas.
Esopo

4 comentarios:

Pilar dijo...

Me gusta esa idea de que somos los hombros sobre los que se sumen nuestros hijos y así sucesivamente. Conscientes de dónde venimos y con una mirada en el futuro.

Adivín Serafín dijo...

Fue de pronto. Antes no se acordaba. Pasan los siglos, pero las burradas permanecen.

Blogsaludos

Canoso dijo...

Pilar, hay que recordar siempre de donde venimos, así tendremos más claro a dónde podemos llegar. Besos

Fue un pronto que le dio, después ya se acordó, Adivín. Blogsaludos

jengibre dijo...

Nunca hay que olvidar quienes somos y de donde venimos. Pero siempre queremos y creemos ser mejores que la generación precedente y al final siempre cometemos los mismos errores.

Besitos de jengibre.

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