viernes, 2 de julio de 2010

El caballo y el asno (109)

Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:

-- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.

El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo. Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el caballo, suspirando dijo:

-- ¡ Qué mala suerte tengo ! ¡ Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima !


Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a tí mismo.
Esopo

13 comentarios:

Málaga dijo...

Muy buena moraleja sí! Feliz fin de semana!

TR dijo...

Excelente moraleja, no hay que olvidarla.
Un abrazo y buen fin de semana.

Magdalena Barreto dijo...

Una fábula estupenda. Ésta no la conocía, así que me la guardo, porque cuando parece que no podemos cargar más a nuestras espaldas, hay que pensar que podría ser peor. Buscar la parte positiva en lugar de quejarnos. Porque quien sabe, la carga siempre podría ser peor.
Un beso enorme.

Jesús Contreras dijo...

Así es, eso le pasa al caballo por tener un pensamiento tan asno, tan burro.

Saludos,

Adivín Serafín dijo...

Real como la vida misma.

Blogsaludos

Pilar dijo...

Demasiadas veces somos tan cortos de vista que nos perjudicamos, lo peor que es que raramente somos tan sabios como el caballo cuando comprendió lo sucedido.
Besos


(me encanta el libro que lees, espero que lo disfrutes)

Canoso dijo...

Málaga: cierto, esa es la grandeza de compartir. Besos

TR: si no la olvidáramos tan facilmente, nos iría mucho mejor. Abrazos

Magdalena: si tuviésemos la sangre fría de en la adversidad, analizar y ver que siempre puede ser peor, seríamos más felices. Besos

Jesús: no lo habría podido decir mejor, je je je Un fuerte abrazo

Adivín: y escrito hace miles de años, soreprendente, verdad? blogsaludos

Pilar: después todos somos inteligentes, lo díficil es verlo antes de que pase. Besos

Y feliz fin de semana a atodos

SOLO DE INTERES dijo...

Extraordinaria fabula y muy cierta su moraleja, es mejor ayudar, que ademas te llena el alma, que cargar con todo por no ayudar. Un fuerte abrazo mi lindo amigo

Canoso dijo...

y aunque no fuera por cargar con todo, reconforta tanto cuando se ayuda a otro.

Besos RC

jengibre dijo...

Asusta comprobar lo poco que el ser humano ha cambiado desde los tiempos de Esopo. Me temo que hay muchos como el caballo a nuestro alrededor. Una pena, porque como dices, ayudar a los demás te hace sentir muy bien por dentro.

Besitos de jengibre.

Canoso dijo...

Es la satisfacción de hacerlo, no por la recompensa, simplemente porque tu conciencia te lo dicta y te sientes bien al hacerlo, no? Besos jengibre

jengibre dijo...

Sí, eso es. En la misma acción está la recompensa. Te sientes bien, en paz contigo mismo. Y no hay nada mejor. Creo que recoges lo que siembras, si siembras alegría y esperanza, si contribuyes a hacer un poco más felices a los que te rodean, tú también te beneficias. Lo que ves a tu alrededor son sonrisas y no caras largas y crispación.

sagitaire17 dijo...

Una excelente moraleja.
Un abrazo amigo Canoso.

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