
Díjole un día un cervatillo al ciervo:
-- Padre: eres mayor y más veloz que los perros y tienes además unos cuernos magníficos para defenderte; ¿ por qué huyes delante de ellos ?
El ciervo respondió riendo:
-- Justo es lo que me dices, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga.
-- Padre: eres mayor y más veloz que los perros y tienes además unos cuernos magníficos para defenderte; ¿ por qué huyes delante de ellos ?
El ciervo respondió riendo:
-- Justo es lo que me dices, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga.
Cuando se tiene un ánimo temeroso, no hay razón que pueda cambiarlo.
Esopo
Esopo
Siempre me gustaron las fabulas de Esopo y esta no la conocía... gracias!
ResponderEliminarOye y que feliz fin de semana eh? jejeje, becho!
Temor intuitivo y del bueno. Por qué no le dijo al hijito que detrás vienen los cazadores?
ResponderEliminarBuen viernes Canoso querido.
El que se quema con leche ve una vaca y llora, instinto de supervivencia.
ResponderEliminarUn abrazo
Mejor prevenir que curar...al menos eso dicen, que la prevención es la mejor medicina.
ResponderEliminarUn beso Canoso
Por desgracia, es el signo de muchos. Nos aguantaremos.
ResponderEliminarBlogsaludos
Es realmente así, si temes lo mejor es no seguir...
ResponderEliminarUn besote Canoso y buen fin de semana,
Gracias Málaga, buen fin de semana para ti también. Besotes
ResponderEliminarCassiopeia, esa parte la tendrá que aprender el hijo solo, buen fin de semana. Besotes
Nunca escuché este refrán TR, pero también tiene mucha razón. Un abrazo
Pues si, Magdalena, aunque en el caso del ciervo tal vez no tuvo nunca que curar ninguna herida porque salúa corriendo antes. Un besote
Adivín, esa forma de ser nos salva de muchos daños, aunque también de muchos beneficios por no arriesgar. Blogsaludos
Aunque también dice que el que no arriesga, no gana... qué hacer entonces, rosscanaria. un beso
Hola amigo Canoso,
ResponderEliminarEs verdad que por culpa de los temores podemos dejar de actuar a pesar de ser perfectamente capacitados para hacerlo.
Un abrazo.
Bueno, eso del miedo es muy complejo. De hecho el valiente no es el que no tiene miedo, sino el que teniéndolo, lo sabe dominar y no deja que lo paralice. La ausencia de temor es temeridad y eso es tan peligroso como quedarse paralizado por el miedo.
ResponderEliminarPero eso sólo lo aprendes tú solito, nadie puede enseñártelo.
Besitos de jengibre.
Aunque por otra parte, sagitaire ese instinto conservador nos salva en muchas ocasiones. Un abrazo fuerte.
ResponderEliminarComparto esa apreciación, jengibre, la temeridad es tan perjudicial, como la valentía desmedida, en el punto medio está la virtud y eso solo se consigue con la experiencia y la madurez. Un beso