viernes, 25 de junio de 2010

El caballo y el palafrenero (108)

Había un palafrenero que robaba y llevaba a vender la cebada de su caballo; pero en cambio, se pasaba el día entero limpiándole y peinándole para lucirlo de lo mejor.

Un día el caballo le dijo:

-- Si realmente quieres que me vea hermoso, no robes la cebada que es para mi alimento.


Ten cuidado de quien mucho te adule o alabe, pues algo busca quitarte a cambio.
Esopo

7 comentarios:

  1. Los aduladores son mala calaña, me he encontrado a lo largo de mi vida con alguno que otro, pero tuve la visi{on en ese momento de darme cuenta y sacarmelo de encima.
    Un abrazo

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  2. Cuanta verdad en tan pocas palabras. Demasiadas veces alguien te dice mil veces que te quiere mientras no evita hacerte daño.

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  3. Tras la supuesta bondad (la hay real)pueden existir muchos sentimientos ocultos. Bella fabula. Un fuerte abrazo mi lindo amigo

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  4. Me he reído con la fábula. A veces solo son personas a las que les han enseñado a complacer o les han obligado. Yo fui una de ellas. No hay ninguna intención oculta. Si te reprimen todos los demás sentimientos en la infancia no te queda otra. Después aprendes a dejar de complacer, pero es duro.
    También me preguntaba cuando decía lo que pensaba sabiendo lo que decía a las personas, ¿por qué si dices lo malo sospechan menos que si dices lo bueno? Eres sincera igualmente. Claro que si siempre te doran la píldora es sospechoso, pero hay muchísimas personas con falta de afecto.
    No creo que sea más.
    La frase del caballo es genial.
    Gracias.

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  5. Tr: Lo malo es que no siempre los vemos a tiempo, disimulan muy bien y los descubrimos después del daño. Un abrazo

    Pilar: es práctica habitual, sobre todo entre compañeros de trabajo. Besos

    RC: no siempre se sabe que hay realmente en la cabeza del que nos adula, sinceridad, intereses ocultos, envidias... es tan difícil. Besos amiga.

    Quimey: Es algo que pasa en nuestra vida de forma habitual, a boca llena defendemos a nuestros amigos, pero después les damos la puñalada por la espalda, debemos ser más consecuentes. Besotes

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  6. Creo que si no fuéramos tan ansiosos que nos adulen no seriamos tan vulnerables a este tipo de engaños.
    Un fuerte abrazo compañero Canoso.

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  7. Es cierto, Sagitaire, nos gusta tanto un elogio que se nos ve el plumero. Un fuerte abrazo.

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