miércoles, 12 de mayo de 2010

Las fabes y el amor

Me acaba de llegar esta curiosa historia al correo y no puedo evitar compartirla con todos vosotros, se titula "Las fabes y el amor". Las fabes, por si alguien no las conoce, son un tipo de alubias típicas de Asturias. Dice así:

Un día llegó el amor, encontré a un maravilloso caballero y nos enamoramos. Cuando se hizo evidente que nos casaríamos hice el sacrificio supremo, como buena asturiana, y dejé de comer fabes.

Algunos meses más tarde, el día de mi cumpleaños, mi coche se estropeó de camino del trabajo a casa. Como vivía a las afueras llamé a mi marido y le dije que llegaría tarde porque tenía que ir andando a casa. De camino, pasé por un pequeño restaurante y el olor de la fabada fue mas fuerte que yo. Con varios kilómetros por delante para caminar, calculé que se me iría cualquier efecto negativo de les fabes antes de llegar a casa, por lo que entré y antes de que me diera cuenta, ya había tragado tres buenos platos de fabada. De camino a casa me aseguré de liberarme de TODO el gas.


Cuando llegué, mi marido pareció excitado de verme y gritó con gran alegría: ¡Querida, te tengo una sorpresa para la cena esta noche! Él entonces me vendó los ojos y me condujo a mi silla en la mesa. Tomé asiento y cuando estaba a punto de quitarme la venda de los ojos, el teléfono sonó. Me hizo prometer no tocar la venda hasta que él volviera y se fué a contestar la llamada.

La fabada que había consumido todavía me afectaba y la presión se hacía más y más insoportable, tanto que mientras mi marido estaba fuera, aproveché la oportunidad, me apoyé en una pierna y dejé caer uno. No era ruidoso, pero olía como un camión de fertilizante delante de una fábrica de pulpa de papel. Tomé la servilleta de mi regazo y abaniqué el aire alrededor de mí enérgicamente. Entonces, cambiando a la otra pierna, dejé escapar otros tres. ¡¡La peste era peor que la col cocinada!!!

Manteniendo mis oídos atentos a la conversación de mi marido en la otra habitación, continué tirando unos cuantos durante otros pocos minutos. El placer era indescriptible. Cuando mas tarde la despedida telefónica señaló el final de mi libertad, rápidamente abaniqué el aire unas cuantas veces más con mi servilleta, la colocó sobre mi regazo y doblé mis manos atrás sintiendome muy aliviada y complacida conmigo misma.

Mi cara debe haber sido la imagen de la inocencia cuando mi marido volvió, pidiendo perdón por tomar tanto tiempo. Él me preguntó si yo había echado una ojeada por debajo del vendaje de los ojos, y le aseguré que no.

En este punto, él me quitó la venda de los ojos, y doce invitados a la cena sentados alrededor de la mesa, entre ellos mis suegros, cantaron a coro: ¡Cumpleaños Feliz! ¡Y me desmayé!!!!!!!!!!!!!!

10 comentarios:

  1. jajajajajaja, menuda sorpresa, tragame tierra...muy bueno.
    Un abrazo

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  2. Dios mío!!!!Qué vergüenza.jajaja. Yo creo que no sólo me desmayaría, sino que no volvería a ser yo misma durante mucho tiempo. Desde luego una situación muy comprometida.
    Aún así, has conseguido arrancarme una sonrisa.
    Gracias por compartirla Canoso.
    Un besazo

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  3. La fabada no es el plato más fuerte, los hay que parecen muy delicados pero sus efectos son contundentes. Para nosotros los asturianos la fabada es muy buena para el frío. Aquí notaría que no estaba sola por el olor que le rodea.

    Blogsaludos

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  4. Hola Canoso.

    ¿y los invitados aguantaron sin decir una palabra?? O quizás murieron intoicados???

    Muy bueno, si señor.

    Besitos de jengibre.

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  5. Jajaja....madre mía que momento!!!...es que los efluvios gaseosos producidos por la digestión de la fabada son como bombas atómicas enriquecidas...pobres invitados...jajja....que estoicidad!!!.

    Besos Canoso...me has hecho reír.

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  6. Trágame tierra es poco TR imagínate la cara de los invitados je je je

    Tal vez, Magdalena la solución sea desmayarse y no volver en si hasta que todos se fuesen, porque al despertar y ver sus caras nuevamente... otro desmayo

    Vaya Adivín, no sé si eso es un alivio o una amenaza, porque los días de frio deben ser peligrosas las aglomeraciones. Abrazos

    Jengibre Igual solo cantó el cumpleaños feliz el marido, porque venía de fuera y el restod e invitados estaban petrificados je je je besos

    Que aguante Marita, aunque igual es una reacció lenta que los impedía moverse ja ja ja ja Besos

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  7. Buenisimo, jeje, me imagino la cara de la pobre con todas las personas a su alrededor. Por la descripción de alubias, creo aon los frijoles blancos para nosotros, pero he de confesar que se hizo agua la boca. Un fuerte abrazo amigo mio

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  8. La boca se hizo agua, RC, pero deja una secuelas difíciles de disimular, cuidado! je je Besos

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  9. Jo...Mientras estoy escribiendo eso aún me duele la barriga de la risa.Bueno,mejor eso que me duela por haberme pasado con la fabada...
    Que tengas un buen fin de semana compañero.Un abrazo.

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  10. Buen fin de semana Sagitaire y si tomas fabada, recuerda: moderación!

    un abrazo

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