viernes, 9 de abril de 2010

El ruiseñor y el gavilán (97)

Subido en un alto roble, un ruiseñor cantaba como de costumbre. Lo vio un gavilán hambriento, y lanzándose inmediatamente sobre él, lo apresó en sus garras.

Seguro de su próxima muerte, el ruiseñor le rogó que le soltara, diciéndole que con sólo él no bastaría para llenar su vientre, y que si en verdad tenía hambre, debería de apresar a otros más grandes. El gavilán le repuso:

-- Necio sería si te oyera y dejara escapar la presa que tengo, por ir a buscar a la que ni siquiera he visto

No dejemos los bienes que ya tenemos, por ilusiones que ni siquiera divisamos.
Esopo

8 comentarios:

  1. Cuanta sabiduría.Y además tendrá así energía para poder seguir buscando.
    Un cordial abrazo.

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  2. Seríamos mucho más felices si supiésemos apreciar lo que tenemos y no tanto lo que anhelamos, no crees? un abrazo, sagitaire

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  3. Hola,

    muy bueno, me recuerda al refrán ese de "más vale pájaro en mano que ciento volando" Pero me temo que la avaricia pierde a más de uno.

    Besitos de jengibre.

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  4. También lo creo jengibre es un gran defecto no saber apreciar lo que uno tiene y querer más y más...

    Besos

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  5. Pues si amigo Canoso.Además,por desgracia muchas veces nos damos cuento del valor de lo que teníamos solo después de perderlo...
    Un abrazo.

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  6. Y entonces ya no tiene solución... un abrazo sagitaire

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  7. CANOSO. muy buena moraleja, a mi me encantan este tipo de cuentos o moralejas. Gracias por traerlos. Un besote

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  8. Candy, Cada viernes traigo una para vosotros, gracias por estar.

    Un beso

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