viernes, 11 de diciembre de 2009

El perro y la liebre (83)

Un perro de caza atrapó un día a una liebre, y a ratos la mordía y a ratos le lamía el hocico. Cansada la liebre de esa cambiante actitud le dijo:

-- ¡ Deja ya de morderme o de besarme, para saber yo si eres mi amigo o si eres mi enemigo !

Sé siempre consistente en tus principios.
Esopo

5 comentarios:

Jose Jaime dijo...

Buena reflexión, uno debe ser fiel a sus proyectos iniciales, si la había cazado era para ser comida, debe decidirse.

Abrazo

Canoso dijo...

Eso sin contar que como decían nuestras abuelas: 'con las cosas de comer... no se juega'

Abrazo

Chema Barragán dijo...

Hola,

"ni contigo ni sin tí"... realmente la liebre tenía razón. A veces la primera corazonada es la que cuenta pues se corre el riesgo de la indecisión...que sale bien, estupendo. Que sale mal...ummmm, de los errores se aprende.

Abrazos

DE INTERES dijo...

Canoso me gustan mucho tus fabulas de Esopo, pero esta esta de mil puntos, en este mundo que es tan dinamico, debemos ser fiales a nuestros principios y criterios. La fiabilidad con lo que hacemos debiera ser un principio universal, un fuerte abrazo mi amigo

Canoso dijo...

Cierto, Chema, pero la liebre podría quedarse calladita, no sea que le de por comérsela rápidamente, no? je je Abrazos

Así es, de inerés, debemos ser leales, al menos a nuestros principios, aunque en este caso signifique que a la liabre le quedan dos telediarios mal contados. Fuertes abrazos.

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