viernes, 11 de diciembre de 2009

El perro y la liebre (83)

Un perro de caza atrapó un día a una liebre, y a ratos la mordía y a ratos le lamía el hocico. Cansada la liebre de esa cambiante actitud le dijo:

-- ¡ Deja ya de morderme o de besarme, para saber yo si eres mi amigo o si eres mi enemigo !

Sé siempre consistente en tus principios.
Esopo

5 comentarios:

  1. Buena reflexión, uno debe ser fiel a sus proyectos iniciales, si la había cazado era para ser comida, debe decidirse.

    Abrazo

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  2. Eso sin contar que como decían nuestras abuelas: 'con las cosas de comer... no se juega'

    Abrazo

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  3. Hola,

    "ni contigo ni sin tí"... realmente la liebre tenía razón. A veces la primera corazonada es la que cuenta pues se corre el riesgo de la indecisión...que sale bien, estupendo. Que sale mal...ummmm, de los errores se aprende.

    Abrazos

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  4. Canoso me gustan mucho tus fabulas de Esopo, pero esta esta de mil puntos, en este mundo que es tan dinamico, debemos ser fiales a nuestros principios y criterios. La fiabilidad con lo que hacemos debiera ser un principio universal, un fuerte abrazo mi amigo

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  5. Cierto, Chema, pero la liebre podría quedarse calladita, no sea que le de por comérsela rápidamente, no? je je Abrazos

    Así es, de inerés, debemos ser leales, al menos a nuestros principios, aunque en este caso signifique que a la liabre le quedan dos telediarios mal contados. Fuertes abrazos.

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