viernes, 4 de diciembre de 2009

El perro y la almeja (82)

Un perro de esos acostumbrados a comer huevos, al ver una almeja, no lo pensó dos veces, y creyendo que se trataba de un huevo, se la tragó inmediatamente. Desgarradas luego sus entrañas, se sintió muy mal y se dijo:

-- Bien merecido lo tengo, por creer que todo lo que veo redondo son huevos.

Nunca tomes un asunto sin antes reflexionar, para no entrar luego en extrañas dificultades.
Esopo

6 comentarios:

  1. Hola,

    Que cierto que es lo que cuentas...siempre hay que analizar las cosas que nos pueden interesar, para bien o para mal...pero siempre hay que hacerlo :)

    Abrazos

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  2. Esopo, grandioso! la moraleja cierta y de practicar, muchas veces actuamos sin refleccionar, me lo anotare en la agenda,(he cambiado la tecno por la agenda) un fuerte abrazo y feliz fin de semana

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  3. Damos por sabido un tema y vamos a ello sin antes pensar, eso conlleva ese mal de tripa.

    Abrazo

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  4. A las cosas siempre hay que echarles una pensada, Chema, al menos para no tener después demasiadas sorpresas.

    Abrazos

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  5. De interés, lo grandioso de Esopo es que muchos siglos después de escribir sus fábulas, aún están vigentes.

    Abrazos varios

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  6. Cierto, José jaime, a veces somos demasiado impulsivos y no calculamos las consecuencias.

    abrazo

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