Vadeaba un perro un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo.
Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.
Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.
Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.
Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.
Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo.
Esopo
Esopo
















4 comentarios:
Hola,
...que cierto. La avaricia rompe el saco... Más de uno se tendría que aplicar el cuento...
Abrazos amigo
mas vale pajaro en mano que ciento volando... por querer más se puede perder lo que se tiene. Un fuerte abrazo
Refrendo las opiniones de Chema y R.C., la avaricia, la codicia, y hasta el creer que la suerte de otro es mejor que la nuestra.
Abrazo
Así es, amigos, habéis dado en el clavo, esta conclusión es la clave y aún así en muchas ocasiones se nos olvida y luchamos por obtener algo mejor en detrimento de lo que ya tenemos...
Chema, de interés, José Jaime, Buen fin de semana
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