viernes, 18 de diciembre de 2009

El perro y el reflejo en el río (84)

Vadeaba un perro un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo.

Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.

Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.

Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo.
Esopo

4 comentarios:

  1. Hola,

    ...que cierto. La avaricia rompe el saco... Más de uno se tendría que aplicar el cuento...

    Abrazos amigo

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  2. mas vale pajaro en mano que ciento volando... por querer más se puede perder lo que se tiene. Un fuerte abrazo

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  3. Refrendo las opiniones de Chema y R.C., la avaricia, la codicia, y hasta el creer que la suerte de otro es mejor que la nuestra.

    Abrazo

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  4. Así es, amigos, habéis dado en el clavo, esta conclusión es la clave y aún así en muchas ocasiones se nos olvida y luchamos por obtener algo mejor en detrimento de lo que ya tenemos...

    Chema, de interés, José Jaime, Buen fin de semana

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