Un perro había sido muy bien alimentado en una casa y fue adiestrado para luchar contra las fieras.
Un día, al ver un gran número de ellas colocadas en fila, rompió el collar que le sujetaba y rápidamente echó a correr por las calles del pueblo. Lo vieron pasar otros perros, y viendo que era fuerte como un toro, le preguntaron:
-- ¿ Por qué corres de esa manera ?
-- Sé que vivo en la abundancia, sin hambres, con mi estómago siempre satisfecho, pero también siempre estoy cerca de la muerte combatiendo a esos osos y leones -- respondió.
Entonces los otros perros comentaron:
-- Nuestra vida es en verdad pobre, pero más bella, sin tener que pensar en combatir con leones ni osos.
Un día, al ver un gran número de ellas colocadas en fila, rompió el collar que le sujetaba y rápidamente echó a correr por las calles del pueblo. Lo vieron pasar otros perros, y viendo que era fuerte como un toro, le preguntaron:
-- ¿ Por qué corres de esa manera ?
-- Sé que vivo en la abundancia, sin hambres, con mi estómago siempre satisfecho, pero también siempre estoy cerca de la muerte combatiendo a esos osos y leones -- respondió.
Entonces los otros perros comentaron:
-- Nuestra vida es en verdad pobre, pero más bella, sin tener que pensar en combatir con leones ni osos.
Las grandes ganancias, siempre van acompañadas de grandes riesgos.
Esopo
Esopo
















6 comentarios:
Excelente reflexión, que me deja pensando.
El mucho dinero parece que no es moneda fácil de ganar.
Abrazo
Me gustan mucho la historia y la frase de Esopo, el que no toma riesgos, tampoco podra ganar. Un fuerte abrazo mi gran amigo
Ni de mantener felizmente, José Jaime, ni de mantener.
Abrazo.
Cierto, de interés, las grandes metas exigen grandes sacrificios.
Un abrazo.
Hola,
Como se suele decir, quien no arriesga nunca sabrá si puede ganar
Abrazos
Cierto, Chema, o puedes llevarte toda la vida preguntándote qué podría haber pasado.
Abrazos
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