viernes, 23 de octubre de 2009

Los perros hambrientos (77)

Vieron unos perros hambrientos en el fondo de un arroyo unas pieles que estaban puestas para limpiarlas; pero como debido al agua que se interponía no podían alcanzarlas decidieron beberse primero el agua para así llegar fácilmente a las pieles.

Pero sucedió que de tanto beber y beber, reventaron antes de llegar a las pieles.

Ten siempre cuidado con los caminos rápidos,
pues no siempre son los más seguros.

Esopo

4 comentarios:

  1. Es cruel, explosivo, diria yo. Me ha recordado a una tortura de la edad media.
    ¡Guufff!
    Camino rápido, pues no, a veces trae malas consecuencia.

    Abrazo

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  2. ¿Cómo era esa tortura? ¿Así de bestia?

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  3. Hola,

    Que razón tenía Esopo. Las prisas nunca son buenas.

    Buen consejo

    Abrazos

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  4. Grande la enseñanza en la frase de Esopo, Canoso. Muchas veces no presipitamos, y no le damos un par de vueltas a las cosas. Un fuerte abrazo

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