viernes, 23 de octubre de 2009

Los perros hambrientos (77)

Vieron unos perros hambrientos en el fondo de un arroyo unas pieles que estaban puestas para limpiarlas; pero como debido al agua que se interponía no podían alcanzarlas decidieron beberse primero el agua para así llegar fácilmente a las pieles.

Pero sucedió que de tanto beber y beber, reventaron antes de llegar a las pieles.

Ten siempre cuidado con los caminos rápidos,
pues no siempre son los más seguros.

Esopo

4 comentarios:

Jose Jaime dijo...

Es cruel, explosivo, diria yo. Me ha recordado a una tortura de la edad media.
¡Guufff!
Camino rápido, pues no, a veces trae malas consecuencia.

Abrazo

Canoso dijo...

¿Cómo era esa tortura? ¿Así de bestia?

Chema Barragán dijo...

Hola,

Que razón tenía Esopo. Las prisas nunca son buenas.

Buen consejo

Abrazos

DE INTERES dijo...

Grande la enseñanza en la frase de Esopo, Canoso. Muchas veces no presipitamos, y no le damos un par de vueltas a las cosas. Un fuerte abrazo

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