Un perro mordió a un hombre, y éste corría por todo lado buscando quien le curara.
Un vecino le dijo que mojara un pedazo de pan con la sangre de su herida y se lo arrojase al perro que lo mordió. Pero el hombre herido respondió:
--¡ Si así premiara al perro, todos los perros del pueblo vendrían a morderme !
Un vecino le dijo que mojara un pedazo de pan con la sangre de su herida y se lo arrojase al perro que lo mordió. Pero el hombre herido respondió:
--¡ Si así premiara al perro, todos los perros del pueblo vendrían a morderme !
Grave error es alagar la maldad, pues la incitas a hacer más daño todavía.
Esopo
Esopo
















5 comentarios:
Mucha verdad hay tu anotación, no en valde sus fabulas, que nos dejan grandes moralejas como esta. Un fuerte abrazo, mi amigo
Yo una vez me mordió un perro, luego le ofrecí el brazo con sangre y mordido, para ver si quería seguir comiendo, (no es mentira), como vi que solo fue un arrebato, pues no lo....
bueno es una historia un poco larga
Exacto, donde te hagan daño, no ofrezcas la otras mejilla es de gil....
Abrazo de feliz fin de semana
Cierto, ofrecer la otra mejilla en ocasiones es demasiado peligroso.
José Jaime, me gustaría leer esa historia al completo ¿la pondrás en tu bitácora?
Hola,
Y si resulta que al perro le gusta el pan con la sangre del mordido? podría ser que el animal le lamiese la herida para curarsela?
Abrazos
Pudiera ser que al gustarle el sabor del pan le diese por morderte... ¿No es un riesgo demasiado grande?
Saludos
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