Dos señoras que se encuentran después de un buena temporada sin verse y una le pregunta a la otra:
- ¿Y cómo están tus hijos, Rosa y Francisco?
- Ay, querida. Rosa se casó muy bien. Tiene un esposo maravilloso. El se levanta de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, prepara el café de la mañana, lava los platos y ayuda en la cocina. Después de todo esto, se va a trabajar. Un amor de yerno, gracias a Dios.
- ¡Que bien, querida amiga! Y tu hijo Francisco, ¿también se casó?
- También se casó, pero tuvo peor suerte. Su matrimonio anda muy mal... Imagínate que él tiene que levantarse de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, hacer el café de la mañana, lavar los platos y ayudar en la cocina! Y después de todo esto sale a trabajar para conseguir el sustento a la vaga de mi nuera...¡¡¡es una sinvergüenza!!!















3 comentarios:
tremendo
ja,ja,jajjaa
Te reirás, pero yo he vivido algo muy similar en mis carnes je je je
Muy bueno. Es la realidad que hay. A los hijos no les vemos los defectos y a las nueras y yernos no les vemos las cualidades.
Yo me prometi a mi misma por mucho que quiera a mis hijos, no verlos como santos y ellas como brujas. Espero conseguirlo.
ES bueno defender a los hijos, y apoyarlos, pero no a los limites de verlos perfectos.
Bueno acabo de encontrar tu blog, me ha gustado cuando pueda pasare por aqui. Un saludo.
Ay..... porque a veces la gente no se callara la boca, que esta mas guapa.
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